Compárate contigo mismo

Hoy he entrado en Instagram como unas 30 veces y las 30 he salido de ahí pensando lo loser que soy. ¿Por qué me hago esto? No lo sé. Pero seguramente lo siga haciendo. Pasar el rato viendo cosas que me hacen mierda, ese es mi hobby, por lo visto.

Cuando estaba pensando en el título para este post tenía varias opciones válidas, pero al final me decidí por “compárate contigo mismo” aunque fuera super spoiler, porque resume exactamente la idea que quiero transmitir con él. El post sólo es eso, no dice nada más. Puedes dejar de leerlo ahora. De verdad, no hay nada más.

“Si eres un irresponsable que no está pensando en el futuro, teniendo cosas, estabilidad y todo eso, eres el peor de todos”.

Vivimos enfrascados en una crisis constante y siempre pensamos que se va a acabar cuando lleguemos a la siguiente fase. Pero no, así es la vidaEn la adolescencia, no sabes si eres niño o adulto. Ahora, a los 30, no sabes si sigues siendo joven o ya eres “todo” un adulto. Eterna adolescencia. Nos volvemos a encontrar con los mismos dilemas, preguntas, inquietudes, inseguridades. No sabes si lo estás haciendo bien o si lo que haces es lo que deberías hacer. No te queda tiempo para cosas que querías hacer, o si se te fue el tren, se te pasó el arroz o es que igual resulta que eres un total irresponsable y nada de esto te preocupa una mierda. Si eres un irresponsable que no está pensando en el futuro, teniendo cosas, estabilidad y todo eso, eres el peor de todos. Ya tendrías que estar haciendo cosas de adulto, pero ahora nunca dejas de ser joven y te lías. Y con todo esto, claro, acabas por compararte con otra gente. Y vamos a dejarlo ahí, porque cada quién tiene sus favoritos para compararse. También depende del día, a veces tenemos ganas de hacernos polvo y otros de ser los más guays.

“Nos volvemos locos pensando en las decisiones de dentro de 10 años para no pensar en las de ahora. La vida es un monstruo que nos va a comer”.

Cuando nos comparamos para mal cualquier excusa es buena; una foto, un comentario y empezamos a hacer cuentas, medir el tiempo, medir los kilos, el dinero, tener casa, tener cosas, tener hijos, etc. Nos volvemos locos pensando en las decisiones de dentro de 10 años para no pensar en las de mañana o las que tienes que tomar ahora. Eso nos agobia y nos estanca. La vida es un monstruo gigante que nos va a comer. 

Cuando nos comparamos para bien, los demás son idiotas y nosotros somos los monstruos que nos comemos a todos. Pero nada ha cambiado. Eres el mismo loser del lunes que vio durante 3 horas Instagram y se quería morir. Todo lo que tiene que ver con los demás no depende de nosotros y no debería importarnos tanto. En realidad a los demás tampoco les importa. Están pensando las mismas mierdas que tú, que es en ellos mismos. Probablemente van por la segunda depresión de este mes por lo losers que son al ver “Chef’s Table” y no saber hacerse ni un huevo frito. 

Por eso, no te compares con los demás ni cuando sabes que vas a salir ganando. Ni para hacerte mierda y revolcarte en tu propio barro, ni para subirte el ego. Somos así, a veces necesitamos victimizarnos o un chute de prepotencia y narcisismo. Los dos lados son igual de negativos. Los demás no son tú, ni han pasado lo mismo que tú, ni han vivido las mismas circunstancias que tú.

“Lo que tiene que ver con los demás no debería importarnos tanto. A los demás tampoco les importa. Están pensando las mismas mierdas que tú, en ellos mismos”.

No te compares, o en todo caso compárate con todos, no sólo con los estereotipos. Porque no nos representan pero están demasiado representados, estamos demasiado expuestos y podemos pensar que “esa minoría” es la realidad, cuando es todo lo contrario. Y sí, es mi responsabilidad ir o no a Instagram, ver o no ver moda, series, películas, comprar ropa o… salir a la calle.

Básicamente la idea es que no te compares con nadie y si lo vas a hacer que sea contigo mismo, porque de ahí sí puede salir algo. Para bien o para mal la única persona que está a la par que tú para comparse eres tú. Tu “yo del pasado” y “yo del futuro” los puedes comparar con tu “yo del presente” y ver qué has mejorado, cambiado o hacia dónde podrías ir. Eso se convierte en ganas avanzar y posibilidades de evolucionar. De las comparaciones con otros, no sale nada.

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