Rápido. Rápido. Léelo

Prometo no quitarte mucho tiempo de tu ocupada vida.

¿Tiene sentido que vivamos así? ¿Tiene sentido el dinero que ganamos para gastar en el tiempo que no tenemos porque estamos ocupados ganando dinero? Me preocupa que nos preocupemos demasiado ¿Por qué nos agobiamos con nada? ¿Por qué tenemos tanto estrés?

Pero en realidad la enfermedad de nuestro tiempo, no es el estrés, es el mantenernos ocupados. Tenemos un miedo tremendo a no hacer nada. Es más, está muy mal visto que no hagas nada. Pero no siempre ha sido así. ¿Qué nos ha pasado? Es parte de nuestra cultura, de la mediterránea y de la latina. ¿En qué momento olvidamos lo mejor que teníamos? Disfrutar la comida, la calma, la buena compañías, cultivar el arte de caminar, la siesta… Y no tiene nada que ver con ser un vago o un huevón. No. Además, no se es más eficiente ni productivo por estar todo el día haciendo cosas. Y como dice un buen amigo mío: ¡por favor, somos mamíferos!Captura de pantalla 2016-07-07 a la(s) 11.39.53.pngCada cosa tiene su tiempo y hay que entender que tenemos que descansar, tenemos que dormir y tenemos que no hacer nada. Y disfrutarlo, no sufrirlo o sentirnos mal por no hacer nada.

También exageramos con el lenguaje con frases como: “tengo que”, “debo”, “me muero si” y nos hacen daño. Casi nunca las cosas urgen o son tan importantes como decimos y creemos. No merece la pena y depende cómo lo usemos pueden hacernos sentir mal.

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Es demasiada presión. Y, claro, entonces nos agobiamos, nos da ansiedad, insomnio y tomamos pastillas. ¿Qué nos preocupa tanto que no nos deja dormir? ¿Son las pastillas la solución para todo?

Cuando tenía como 15 años en una clase, que me cambió la vida, leíamos partes de un libro que se llama “Más Platón y menos Prozac” y ya desde el título tiene poderes curativos. Nos da miedo no tener nada que hacer, porque igual en una de esas empezamos a pensar, ¿no? De hecho, la meditación explora este camino, que para muchos es muy difícil, no pensar. Dejar la mente en blanco, darle pausa al mundo y a nuestra cabeza. ¿Qué no queremos afrontar?

Hay que aprender a estar en el momento, en el presente. Sin juzgar, aceptando, conectando y fluyendo. Nos mantenemos tan ocupados que nos olvidamos de lo importante y se nos pasa la vida, sin haberle prestado atención.

Para. Piensa. Disfruta.

Como bonus, dos regalos de unos padres a sus hijos que son auténticos mantras para no rendirse.

 

 

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