¿Por qué es tan difícil tomar decisiones?

Todos nos llenamos la boca diciendo que queremos ser más libres. Y para muestra un botón. Cuando somos pequeños nos morimos de ganas por ser mayores para poder tomar nuestras propias decisiones y así no tener que vivir bajo el yugo dictatorial de nuestros padres. Además, pensamos que los adultos saben lo que hacen, que tienen su vida muy clara, que tienen un plan. Luego crecemos y nos damos cuenta que todo se complica. Mucho. Y queremos volver a ser niños.

tumblr_n6hrhsT3tY1s3n41po1_500Por eso, nos dejamos llevar por el fluir de la vida, es más cómodo. Pero depende de nuestra personalidad. Algunos de nosotros no podemos dejarnos llevar. Para mí es como dormir en una cama de clavos, tienes donde dormir pero no estás a gusto. Tenemos que cambiar algo. No hay más remedio que decidir.

Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto tomar decisiones que nos cambien, si a cada segundo somos otros? ¿Por qué negamos el cambio o que cambien nuestra vida? No es tan grave, ¿no? Decimos que nos emociona el cambio y que queremos cosas nuevas, otra cosa. El problema es que no sabemos qué. Hay demasiado donde elegir.

7fa3e07add9fd4763fe2e3a4bad551f3.jpgY si al menos todos nuestros caminos fueran “íes griegas” para escoger, o los “ser o no ser”, los “síes o noes”, todo sería más simple. Pero esto es sólo la versión fácil. A veces, la mayoría de las veces, tenemos miles de posibilidades, incluso podemos no conocerlas todas. Posibilidades, porque hasta que no elegimos, todo es posible y ahí se concentra también lo bonito de elegir, ¿no? Sólo depende de nosotros que alguna de esas posibilidades se haga realidad. Es la diferencia entre hacer algo o no hacer nada. O podemos seguir viviendo eternamente en un mar de posibilidades, donde en los demás mundos paralelos somos todas esas cosas que quizá podríamos ser. Pero ese es otro tema. De momento, nos queda elegir lo que queremos ser en este universo en el que nos tocó vivir.

Somos muy conscientes de que como con el gato de Schrödinger en el momento que abramos la caja ya no habrá más posibilidades. Y aunque para bien o para mal hayamos ejercido nuestra libertad de elegir, habremos perdido la oportunidad de tener algo, todo lo demás a lo que renunciamos. Ese es el coste de oportunidad del cambio.

3f02f68c9da0925ff66af832c39d9126.jpgEscoger significa renunciar a algo y no estamos dispuestos a hacerlo. Además ¿y si me equivoco? ¿Tanto miedo tenemos a equivocarnos que preferimos quedarnos con las dudas? Vale me la juego, elijo mi propia vida, pero ¿y si resulta que las cosas no salen como yo quería o esperaba? ¿A quién le voy a echar la culpa después?

Y por si fuera poco, al no querer renunciar a nada se le une el miedo. No tenemos miedo a tomar decisiones, tenemos miedo a equivocarnos. Es algo a lo que se le ha dado mil vueltas, hemos leído mucho sobre el tema y es que no tiene nada de malo. Pero no nos lo creemos. No lo hemos interiorizado.

Además hay que reconocer que si nos equivocamos el tiempo que dedicamos a esta elección, no es tiempo perdido. Si elegimos una carrera que al final no acabamos o nos divorciamos, de las dos situaciones aprendimos. Pero no como de un error para no volver a cometerlo. Nadie nos quitará lo aprendido en la carrera o lo vivido en un matrimonio. En nuestra cultura se ven como fracasos porque medimos la vida en la eternidad y “el para siempre”. Como si no hubiera vuelta atrás. De nosotros depende cómo nos lo tomemos y qué hacemos con ello. Hay que relativizar.

Hay cosas que parecen muy sencillas y al final se van complicando cuando pensamos de más en ellas. No sé si es que se vuelven complicadas o nos complicamos nosotros mismos, nos ahogamos en un vaso de agua. Yo soy de esas. Por eso, aprendí a simplificar.

Para crear nuestra propia vida, para escribir nuestra propia historia, tenemos que elegir y tomar decisiones. Es algo complicado. Hay personas que huyen de eso y se quedan como están. Muchos prefieren elegir el camino fácil, el que ya está escrito por otros. Y es que sí, nadie dijo que fuera fácil. Vivimos toda nuestra vida elegida por los demás, siempre nos han dicho lo que tenemos que hacer. No estamos acostumbrados y nadie nos han enseñado cómo elegir. Si eligen por nosotros, problema solucionado y salimos del paso.

Pero los cambios son inevitables, ¿no? Por lo menos que los elijamos nosotros o decidamos ante ellos. Aunque nuestra vida nos parezca poco importante y sea la intrahistoria como decía Unamuno, es nuestra historia y somos los protagonistas. No la dejemos en manos de los grandes escritores. Enfrentémonos a ella y revelémonos contra el autor, para ser nosotros mismos autores. Decidamos qué queremos aunque no sea fácil.

Yo tampoco sé cómo se hace y no creo que haya una sola manera. Algo que he aprendido es que muchas veces nuestro corazón ya sabe lo que quiere, pero no sabemos cómo escucharle. Sólo eso. Todo lo demás se va aprendiendo por el camino.

 

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